Mostrando entradas con la etiqueta rebeldía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta rebeldía. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de diciembre de 2025

Las plumas de Clara

Clara se despertaba muy temprano, con la rutina ya marcada como un reloj secreto.
Primero ordenaba su habitación, después abría las ventanas para dejar que el aire fresco barriera la casa. Preparaba la comida y cambiaba el agua de Ágata, su michifuz mimada. 
Solo entonces podía entregarse a su ritual más esperado..."el mate", ese instante de calma que abría el día como el sol deslizándose sobre el papel.
Pero una mañana, al abrir la ventana, algo distinto la sorprendió... una pluma blanca, ligera, suspendida en el aire como si la esperara. 
Cayó suavemente sobre su mesa, Clara la tomó entre los dedos y sintió un estremecimiento, como si dentro de esa suavidad habitara un secreto.
Los días siguientes, nuevas plumas fueron apareciendo...en el marco de la puerta, sobre el respaldo de la silla, entre las hojas de un libro olvidado. 
Ya no eran casualidad!!! Clara comenzó a coleccionarlas, a guardarlas en un frasco de vidrio, hasta que una noche —en medio de un silencio que parecía escucharla— comprendió que las plumas no eran objetos perdidos, sino señales.
Fue entonces cuando algo en su vida empezó a desarmarse...dejó de seguir la rutina con la misma rigidez, se animó a caminar sin rumbo por el barrio, a hablar con desconocidos, a escribir lo que nunca se había permitido. 
Como si cada pluma hubiese ido arrancándole el miedo a salirse del guión.
Ágata la miraba curiosa, como si también entendiera que Clara ya no era la misma... y aunque la rutina seguía ahí, ella supo que cada vez que encontrara una pluma, la vida le estaba recordando que aún había alas escondidas dentro suyo...
      ~ Adriana Blanche ~

miércoles, 17 de septiembre de 2025

El dia que decidí escapar

Me miré en el espejo y entendí que los mayores enemigos no estaban afuera, eran mis propios miedos disfrazados de excusas. Siempre pensé que la felicidad era un lujo difícil, hasta que me descubrí presa en una jaula que yo misma había construido, con barrotes de dudas y silencios heredados.
Ese día decidí escapar.
No corrí, me serví un mate con cascaritas de naranja, con ese perfume que abre la mañana y me recuerda que lo simple también es sagrado. 
Me subí a la bici y dejé que la ciudad me llevara, que el viento despeinara las ideas, que el sol me pintara los hombros.
En mis auriculares sonaba una canción que me revolvía el alma, y en la mochila llevaba un libro de esos que te muerden la cabeza y te acarician el corazón. Sentí que la felicidad se escondía justo ahí, en ese revoltijo de momentos tan pequeños como inmensos.
Y mientras pedaleaba, algunas palabras locas se colaban, jugando a dibujarse en un papel imaginario...versos rebeldes, tiernos, filosóficos, un garabato íntimo que decía...la felicidad no siempre se piensa.
A veces se bebe, se pedalea, se lee, se canta…
y, sobre todo, se vive.
El límite de tu felicidad es la forma en que te piensas.

martes, 16 de septiembre de 2025

Siendo yo

Me empujaron al abismo con todos mis molinos de viento.
Creyeron que me quebraba, pero al tocar fondo mi piel mutó por dentro.
Y aun en pedazos, en plena reconstrucción, me calcé los tacones.
Ese día aprendí que hasta el vacío retrocede cuando alguien decide encontrarse.
    ~ Adriana Blanche ~

miércoles, 27 de agosto de 2025

Molinos de vientos

Hay fantasmas que te persiguen y no lo sabés…
son pacientes, caminan descalzos para no hacer ruido,
se disfrazan de brisa o de pensamiento fugaz.
Y vos, ocupada en seguir entera,z,,,,z,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,de,,,,
ni los escuchás respirar.

Hasta que un día te los volvés a topar en la esquina menos esperada:
en una voz, en un gesto, en una canción que creías olvidada.
Ahí, se te sienta en el pecho la certeza de que nunca se fueron,
que solo estaban esperando verte flaquear.

Y claro… vos no flaqueás.
Porque aprendiste que mostrar fortaleza es, a veces,
como colgarte un cartel luminoso que dice:
“puedo con todo, nada me rompe, nada me corroe por dentro”.
Y entonces, como si fueras de acero,
te cargan con pesos que no pediste,
te dan palmadas como si fueras un muro
y hasta te exigen sonreír mientras sostenés el derrumbe.

Pero la verdad —aunque no se vea—
es que hasta las murallas se agrietan,
y que hasta las olas más bravas vuelven a la orilla exhaustas.
Solo que vos, testaruda, preferís que piensen que no te duele…
aunque en el fondo sepas que esa es tu mayor trampa
y tu mayor acto de rebeldía.

domingo, 17 de agosto de 2025

Piedra libre para ti

A ese niño travieso que aún vive adentro y que a veces dejamos encerrado con cuatro llaves como si fuera peligroso…
¡Abrámosle la puerta, carajo! Porque es él quien nos recuerda que la risa cura, que los raspados en las rodillas eran medallas de guerra y que llorar por un helado caído era tan válido como ahora llorar por un corazón roto.
El problema es que de grandes nos disfrazamos de “serios”, de “responsables”, de “adultos que no hacen pavadas”... y así, entre tanta solemnidad, terminamos olvidando que bailar descoordinados, hacer preguntas absurdas o comer chocolate antes de cenar no nos resta dignidad: nos devuelve vida.
Que no se nos oxide la curiosidad, que no se nos marchite la rebeldía de decir “¿y por qué no?”.
Porque, seamos sinceros: el día que perdamos esa picardía infantil, ahí sí estaremos en serios problemas.
Así que mi consejo es simple: déjale salir a jugar, aunque sea un ratito, a ese niño que fuiste.
Que grite, que pregunte, que se ría con mocos colgando… que te recuerde que todavía estás viva.

lunes, 14 de julio de 2025

Rebeldía consciente

Soy intensa...no es que exagere…
es que siento con volumen alto y cero censura.
Convencí a un tímido empedernido
de subirse a un subibaja conmigo.
Primero se hizo el serio,
después se le desarmó la risa.
Y ahí estábamos, volando bajito,
jugando a desafiar la adultez con las rodillas al cielo.
Me disfracé de payasa
(no solo en carnaval, ojo).
Y esos abrazos sinceros, pegoteados de caramelo y mocos, me recordaron que a veces los niños curan más que cualquier terapia...
Una vez preparé todo para una mateada con él en Tigre:
termo cargado, bizcochitos caseros,
charlas listas para desatarse.¿La yerba?
Bien gracias.
Se quedó en casa, como mi sentido de la logística.
Pero me reí tanto que hasta el río me hizo burbujas de complicidad.
Y aprendí que lo esencial no siempre se compra en el súper.
No sé querer en modo avión, ni hablar bajito cuando algo me importa.
Soy de apretar la mano con intención, de mirar hondo, de dejar el alma en cada gesto mínimo.
Si!!, soy exagerada...
Me conmueve una carta, una flor, una playlist hecha para mí.
El desinterés me deja callos en el alma.
Y la falta de mimos, grietas en la piel.
Soy de las que prefieren incomodar por sentir
que quedar bien fingiendo...
Porque vine a amar con escándalo de ternura,
con carcajadas fuertes y silencios que también abracen.
* Advertencia final (por si llegaste hasta acá):
No apta para vínculos sin coraje.
Requiere corazón presente y ganas de jugar*
#adrianablanche 
#miradasqueabrazan #rebeldíaconsciente

Sentiir

 De tanto en tanto me va bien desaparecer. No porque la tristeza me atraviese, ni porque quiera escapar del mundo. A veces simplemente neces...