Mi sombra ya no me persigue: aprendió a caminar conmigo...
Sigo siendo curiosa como una gurisa que abre cajones ajenos solo para ver qué demonios hay adentro.
Rebelde por naturaleza, arrebatada por vocación y tierna hasta límites que a veces me dan vergüenza.
Tengo días de leona y días de peluche, días en que quiero incendiarlo todo y otros en que una flor, un mate y una palabra sincera me acomodan el alma.
Estoy un poco loca, sí!!.
Pero qué aburrimiento debe ser estar cuerda todo el tiempo.
He aprendido a desconfiar de las versiones prolijas de mí misma.
Prefiero esta, despeinada, sensible, incómoda, intensa, capaz de reírme en medio del desastre y de querer con una profundidad que a veces asusta.
No me interesa parecer joven, me interesa seguir teniendo hambre de mundo.
Que todavía algo me sorprenda...
Que alguien consiga hacerme reír hasta que me duela la panza...
Que una canción me atraviese...
Que un paisaje me deje sin palabras...
Que una conversación me cambie una idea...
Que un abrazo me encuentre desprevenida...
A los 53 no vine a bajar el volumen, vine a escucharme mejor.
Y si para eso tengo que ser un poquito loca, bastante atrevida y peligrosamente tierna…¡qué suerte la mía!!!.
Adriana 🌼




