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jueves, 23 de enero de 2025

Cronocopio...

La alegoría de un cronocopio. 

Soy un cronocopio, no entiendo de sentires efímeros.
No sé nada de medias verdades o mentiras piadosas.
Soy un cronocopio en la búsqueda de lo auténtico y del sentir profundo. 
Sensible por dentro, tozuda por fuera. No sigo parámetros establecidos porque me congela la sangre lo superficial.
Poco convencional, con rasgos de loca intensa que nada sabe de grises.
Tal vez por eso me gusta la murga, los tambores y el carnaval. Que me miran desafiantes detrás de esa fachada de colores que me invita a bailar.
Y no, no corto margaritas cuando me enamoro, cuando pierdo la cabeza me dejo llevar por la alegoría de ese abrazo donde siento que vuelvo a respirar.

martes, 21 de enero de 2025

La niña que nunca muere

¿Quién dice que por ser adulta no puedo jugar? ¿ Quién afirma que no puedo ponerme orejitas de Minnie o creerme una súper star?
¿Dónde está el decálogo que me prohíba seguir manteniendo mi niña interior?
¿Porqué debo restringir mis emociones si no le hago mal a nadie? ¿Porque debo dejar de reír, divertirme o gritar una canción? Dónde está escrito que por tener 52 años debo perder la magia de sentirme niña otra vez.
No soy una Peter Pan , soy como Mérida o Mulán: consciente y madura, pero también capaz de renacer y mantener viva la flor de loto que todos llevamos dentro. 
No voy a dejar que nadie me diga que debo dejar de ser esa chiquilla rebelde y divertida. Simplemente porque a nadie le hago mal.
La vida es demasiado corta para dejar de jugar, reír y soñar...

domingo, 19 de enero de 2025

El ángel de luz

Aleksei, el protector de los hombres, caminaba por las calles grises de la ciudad, su corazón latiendo con una misión: despertar el alma de aquellos que habían perdido su camino.
Con cada paso, su relicario con el girasol y la inscripción "carpe diem" parecía brillar con una luz suave, recordándole la conexión con su madre y su propia esencia.
De repente, Aleksei se detuvo frente a una figura encorvada, con ojos vacíos y un corazón lleno de espinas y estiércol. La tristeza se apoderó de su piel, pero no se rindió.
Con una mano suave, Aleksei tocó el corazón de la figura, y un girasol comenzó a crecer, su luz y calor iluminando el camino hacia la esperanza.
La figura comenzó a cambiar, su corazón se llenó de luz, y su rostro se iluminó con una sonrisa. Aleksei sonrió también, sabiendo que había cumplido su misión.
En ese momento, se refugió en el recuerdo de estar en el regazo de su madre, sintiendo su caricia constante y amorosa. La conexión con su madre lo fortaleció, y su corazón se llenó de amor y compasión.
Aleksei continuó su camino, sabiendo que había mucho trabajo por hacer, pero con la certeza de que su misión era posible, y que la luz y la esperanza siempre podrían florecer en los corazones de aquellos que habían perdido su camino.

Sentiir

 De tanto en tanto me va bien desaparecer. No porque la tristeza me atraviese, ni porque quiera escapar del mundo. A veces simplemente neces...