Creyeron que me quebraba, pero al tocar fondo mi piel mutó por dentro.
Y aun en pedazos, en plena reconstrucción, me calcé los tacones.
Ese día aprendí que hasta el vacío retrocede cuando alguien decide encontrarse.
Hay personas que quizá nunca sepan cuánto bien hicieron simplemente por hacernos sonreír más veces de las que nos hicieron sufrir. Y para mí...
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