De tanto en tanto me va bien desaparecer.
No porque la tristeza me atraviese, ni porque quiera escapar del mundo.
A veces simplemente necesito correrme del ruido para volver a escucharme.
Desaparecer un poquito de todos para encontrarme conmigo.
Volver a ese lugar donde conviven, sin pedir permiso, lo que pienso, lo que siento y todo aquello que todavía no sé nombrar.
Quizás sea mi manera de equilibrarme.
De juntar los pedazos que dejo desparramados cuando siento demasiado.
O tal vez sí sé lo que pasa…
y me niego.
Porque hay verdades que primero se sienten en el cuerpo, mucho antes de que el corazón tenga el coraje de pronunciarlas.
Entonces me voy.
Me hago silencio.
Me abrazo en la distancia.
Y cuando regreso, espero haberme encontrado un poco más.
Adriana 🌼

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