jueves, 13 de agosto de 2026

Mis 53!

 

Mi sombra ya no me persigue: aprendió a caminar conmigo...
                     
A los 53 no me domestiqué, peor, aprendí a conocerme.

Sigo siendo curiosa como una gurisa que abre cajones ajenos solo para ver qué demonios hay adentro.

Rebelde por naturaleza, arrebatada por vocación y tierna hasta límites que a veces me dan vergüenza.

Tengo días de leona y días de peluche, días en que quiero incendiarlo todo y otros en que una flor, un mate y una palabra sincera me acomodan el alma.

Estoy un poco loca, sí!!.

Pero qué aburrimiento debe ser estar cuerda todo el tiempo.

He aprendido a desconfiar de las versiones prolijas de mí misma.

Prefiero esta, despeinada, sensible, incómoda, intensa, capaz de reírme en medio del desastre y de querer con una profundidad que a veces asusta.

No me interesa parecer joven, me interesa seguir teniendo hambre de mundo.

Que todavía algo me sorprenda...

Que alguien consiga hacerme reír hasta que me duela la panza...

Que una canción me atraviese...

Que un paisaje me deje sin palabras...

Que una conversación me cambie una idea...

Que un abrazo me encuentre desprevenida...

A los 53 no vine a bajar el volumen, vine a escucharme mejor.

Y si para eso tengo que ser un poquito loca, bastante atrevida y peligrosamente tierna…¡qué suerte la mía!!!.

            Adriana 🌼 


lunes, 10 de agosto de 2026

Sentiir


 De tanto en tanto me va bien desaparecer.


No porque la tristeza me atraviese, ni porque quiera escapar del mundo.

A veces simplemente necesito correrme del ruido para volver a escucharme.


Desaparecer un poquito de todos para encontrarme conmigo.

Volver a ese lugar donde conviven, sin pedir permiso, lo que pienso, lo que siento y todo aquello que todavía no sé nombrar.


Quizás sea mi manera de equilibrarme.

De juntar los pedazos que dejo desparramados cuando siento demasiado.


O tal vez sí sé lo que pasa…

y me niego.


Porque hay verdades que primero se sienten en el cuerpo, mucho antes de que el corazón tenga el coraje de pronunciarlas.


Entonces me voy.

Me hago silencio.

Me abrazo en la distancia.


Y cuando regreso, espero haberme encontrado un poco más.


           Adriana 🌼 


jueves, 6 de agosto de 2026

Elegirse....


 Hay cosas que no cambian, por más que uno les pase capas de paciencia, excusas o maquillaje. Y llega un momento en que insistir deja de ser amor propio para convertirse en resignación. Entonces solo quedan dos caminos: aprender a convivir con ello... o dar un paso al costado.

Con los años ya no busco respuestas perfectas. Busco presencias. Porque lo pragmático puede resolver un problema, pero rara vez abraza una emoción. Y hay silencios que duelen más cuando la distancia entre dos personas es apenas de cinco centímetros.

No somos iguales, tampoco perfectos. Venimos de historias distintas, con maneras diferentes de querer y de permanecer. Pero hay un idioma que todos hablamos: el de las prioridades.

Uno siempre encuentra tiempo para aquello que siente importante, no hace falta explicarlo, se nota. En los gestos, en la presencia, en la constancia. En ese "estoy" que no necesita hacer ruido para sentirse verdadero.

Tal vez crecer sea eso, dejar de pedir lo que debería nacer solo. Y entender que, a veces, el acto de amor más grande hacia uno mismo es dejar de sostener con las dos manos lo que el otro apenas toca con la punta de los dedos.

               Adriana 🌼 


Respiro

 A veces me encuentro boca arriba, tendida bajo la luna, el sol , o a orillas de las estrellas. Y ahí, donde nadie me pregunta qué me pasa, ...