y hay quienes te erizan el alma en la piel…
Y después están esos pocos,
los que no hacen ruido,
pero te desordenan la vida entera
como si tocaran una cuerda invisible
que siempre estuvo ahí… esperando.
Hay cartas urgentes que terminan llegando demasiado tarde. No porque el correo se haya demorado, sino porque mientras viajaban uno aprendi...
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