lunes, 27 de abril de 2026

Memoria

Entonces hoy decidí desconectar mis neuronas…no por cansancio, sino por estrategia.
Porque hay días que no deberían existir dos veces.
Me levanté sin memoria,
como quien evita abrir una puerta que sabe exactamente a que cuarto conduce.
Sin nombres, sin fechas, sin ese filo preciso
que siempre encuentra el mismo lugar en el pecho.
La casa seguía ahí,
pero algo faltaba en el aire.
No supe decir qué, solo una ausencia sin forma
ocupándolo todo.
Caminé despacio,
tocando cosas como si fueran ajenas.
Una taza, una foto dada vuelta, un silencio demasiado ordenado.
Y sin embargo, el cuerpo sabía.
Hay memorias que no viven en la cabeza.
Viven en los gestos que ya no se repiten,
en la pausa antes de decir "mamá" o "papá",
en esa costumbre de esperar una voz
que ya no llega.
Intenté sostener el olvido, aferrarme a esa tregua limpia, sin nombres ni despedidas.
Pero el vacío empezó a hablar, no con palabras,
sino con esa sensación tibia y rota de haber amado mucho…
y de que algo, en algún momento, se fue.
Entonces entendí...
No había olvidado del todo.
Solo había borrado el borde del recuerdo
para no caer otra vez en la misma herida.
Pero el amor no se deja apagar tan fácil.
Y ahí, en medio de ese día sin memoria,
algo en mí volvió a latir distinto, como si el dolor buscara otra forma de decirse.
No fue un recuerdo exacto, fue más bien un refugio.
Como para sentirme en hogar de nuevo,
en ese líquido amniótico que alguna vez fue vínculo, hecho canción entre tus brazos,
o en ese silencio del río
que parecía perderse en tus manos de pescador…
y sin embargo, siempre sabía volver.
Adriana S. Blanche 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Memoria

Entonces hoy decidí desconectar mis neuronas…no por cansancio, sino por estrategia. Porque hay días que no deberían existir dos veces. Me le...