Mis palabras se volvieron harapos ante esa frase que te deja el corazón sin oxígeno.
¿Por qué un niño debe pedir apagarse
de un mundo que lo debe ver crecer disfrutando,
cansado sí, pero de jugar?
Mi sombra ya no me persigue: aprendió a caminar conmigo... A los 53 no me domestiqué, peor, aprendí a conocerme. Sig...
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