Hoy esa frase me llenó de gratitud.
No sé explicar bien por qué, pero fue así.
Es un ritual al levantarme leo una de esas frases que no se buscan… te encuentran.
Y se manifiestan de distintas maneras.
Hubo días en que las plumas me perseguían,
y otros, como hoy, en los que una mariposa revolotea mientras escribo.
Dejé de buscarle sentido humano.
Solo lo recibo, lo abrazo.
Pido que me muestre lo que deba ver, sentir o cambiar, y dejo que fluya, en un agradecer constante y firme.
Esos déjà vu que te empujan…
esa sensación de estar siendo guiada sin preguntas.
Y lo loco es que, mientras termino de expresarme, me invade un aroma amaderado,
con una mezcla suave de rosas.
Gracias...Gracias...
Gracias!
Adriana S. Blanche
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