sin empujar mis bordes.
Hasta donde yo,
sin achicarme para encajar.
Hasta donde el encuentro
no sea conquista
ni renuncia,
sino acuerdo silencioso.
Que tu mundo no me tape el cielo,
que mi fuego no queme tus mapas.
Caminar juntos, sí,
pero con nombre propio.
Porque amar
no es fundirse hasta borrarse,
es quedarse
eligiendo
sin perder el rumbo de casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario